Cae la tarde sobre la calle Hermosilla y, tras la barra, alguien remueve un Dry Martini con un gesto medido, casi ceremonioso. El tintineo del hielo, la piel de limón que perfuma la copa y la luz cálida del local resumen lo que ofrece la coctelería de autor en el Barrio de Salamanca, donde beber bien es un pequeño rito.
El barrio reúne algunas de las barras más elegantes de Madrid, desde templos del cóctel clásico hasta salas con jazz en directo. Si quieres asegurar sitio en las más solicitadas, puede reservar por ti.
No hace falta ser experto para disfrutarlas. Basta con dejarse guiar por el bartender y elegir el ambiente que pide la noche.
Qué es una coctelería de autor y por qué Salamanca
Una coctelería de autor es una barra donde el bartender crea combinaciones propias, con técnica y producto cuidado, más allá de los clásicos de siempre. Por eso la coctelería de autor en el Barrio de Salamanca tiende a lo sofisticado, con cartas conceptuales, hielo bien trabajado y servicio fino, a la altura de la elegancia del barrio.
Lo que distingue una buena barra es la consistencia. Que el segundo cóctel sea tan redondo como el primero y que te recomienden según tu gusto, no según lo más vendido.
Salamanca no es un barrio de bares ruidosos. Su coctelería tira más hacia la copa pausada, la barra cuidada y el trato cercano, en sintonía con un público que valora la calidad por encima del volumen.
Dry Martini by Javier de las Muelas, el templo del cóctel
En el hotel Gran Meliá Fénix, en la calle Hermosilla 2, Dry Martini by Javier de las Muelas lleva a Madrid la filosofía de su hermano barcelonés. Aquí el dry martini se trata con reverencia, y la carta gira en torno a cócteles de autor elaborados con precisión.
No solo se bebe. La cocina acompaña con tapas de nivel, desde conservas selectas hasta un steak tartar o un carpaccio de solomillo, pensadas para alargar la sobremesa.
Abre desde la mañana hasta la madrugada, de lunes a jueves hasta la una y los fines de semana hasta las dos. Conviene reservar si vas en fin de semana, porque la barra se llena.
El ritual del Dry Martini
Pocos cócteles dicen tanto de una barra como el dry martini. Su aparente sencillez, ginebra o vodka y un toque de vermut seco, no deja margen para el error, así que es la prueba de fuego de cualquier bartender.
En la casa de Javier de las Muelas el detalle es lo que cuenta. La copa bien fría, la proporción justa, la piel de limón que se exprime sobre la superficie para perfumar sin amargar. Verlo preparar es parte del disfrute, y explica por qué este cóctel da nombre al local.
Ese cuidado se contagia al resto de la carta. Cuando una barra trata así su cóctel insignia, suele aplicar el mismo rigor a un Negroni, a un Manhattan o a cualquier creación propia que pidas.
The Jungle Jazz Club by Amazónico, cócteles y jazz
Bajo el restaurante Amazónico, en Jorge Juan 20, se esconde The Jungle Jazz Club, una sala diseñada por Lázaro Rosa-Violán que envuelve al visitante en una atmósfera de selva. La vegetación, la madera y la luz tenue crean un escenario poco habitual en Madrid.
La música manda. Cada noche hay jazz en directo, con dos barras y cócteles de autor que acompañan una carta de inspiración tropical. El club abre a partir de las ocho de la tarde y se alarga hasta la madrugada.
Es el plan para quien quiere algo más que una copa. Aquí la noche es espectáculo, sonido y coctelería a la vez.
Conviene ir con plan. Las mesas para cenar y disfrutar de la música se agotan, así que reservar con antelación marca la diferencia entre vivir la sala de lleno o quedarse en la barra de paso.


Más barras en Jorge Juan y Velázquez
Jorge Juan concentra buena parte del ambiente nocturno del barrio. En el callejón de Puigcerdà, la Taberna Los Gallos suma a su cocina una coctelería animada, con clásicos como el Manhattan, el Cosmopolitan o el Hanky Panky bien ejecutados.
La calle Velázquez aporta el lado más festivo, con locales de ambiente selecto pensados para la noche larga. Y varios hoteles de la zona guardan barras discretas donde tomar una copa tranquila sin salir a la calle.
Los grandes hoteles del barrio merecen una mención aparte. Además del Gran Meliá Fénix, que alberga Dry Martini, casas como el Rosewood Villa Magna guardan barras elegantes donde tomar una copa con calma, abiertas también a quien no se aloja.
Qué pedir, del clásico al de autor
Si te gustan los clásicos, ve sobre seguro. Un Dry Martini, un Negroni o un Manhattan bien hechos son la mejor forma de medir una barra, porque no admiten trampa.
Si buscas sorprenderte, pide una creación de la casa. Las cartas de autor juegan con clarificados, fermentos y combinaciones inesperadas, y ahí es donde el bartender enseña su mano.
Déjate aconsejar. Dile si prefieres algo seco, cítrico, amargo o ahumado y deja que la barra elija, que para eso está. Esa conversación es parte del disfrute.
Ten en cuenta la temporada. En verano funcionan los tragos largos, cítricos y refrescantes, mientras que en invierno apetecen las bases más cálidas, con whisky, ron añejo o notas especiadas. Una buena barra adapta su carta al momento del año.
Coctelería sin alcohol para toda la mesa
La coctelería de autor ya no excluye a quien no bebe alcohol. Las barras serias del barrio preparan mocktails con la misma técnica que sus creaciones con alcohol, jugando con infusiones, cítricos, fermentos y sodas caseras.
Es una buena noticia para una mesa mixta. Quien conduce, quien no bebe o quien simplemente quiere una copa ligera encuentra opciones cuidadas, lejos del refresco de siempre. Basta con pedir al bartender una versión sin alcohol de la carta.
Cuánto cuesta y cuándo ir
El precio se mueve en una franja conocida. En 2026, una copa ronda entre 10 y 18 euros en Madrid, y las creaciones de autor suelen quedar en la parte alta. En las barras de hotel y en los locales más exclusivos del barrio, la cuenta sube.
En cuanto al momento, depende del plan. Para una copa tranquila, la tarde noche entre semana es ideal. Para jazz y ambiente, el fin de semana a partir de las diez. Reserva siempre en las barras más conocidas.
Piensa también en el formato. Tomar la copa en la barra suele ser más ágil y permite conversar con el bartender, mientras que la mesa es mejor para grupos o para alargar la noche con algo de picar.
Reservas y etiqueta en las barras
En el Barrio de Salamanca conviene reservar. Las barras más conocidas, sobre todo las de hotel y las que ofrecen música, se llenan los fines de semana, así que una reserva evita esperas y asegura sitio en la propia barra si la prefieres a la mesa.
El ambiente pide cierto cuidado en el vestir, sin llegar a la etiqueta rígida. Un look arreglado encaja mejor que la ropa de calle, sobre todo de noche. Y si dudas con la carta, pregunta sin reparo, que el buen servicio se nota justo en esa atención.
Cómo elegir tu coctelería
Elige según el tipo de noche. Si quieres el cóctel clásico tratado con respeto, Dry Martini es la apuesta segura. Si buscas música y una puesta en escena, The Jungle Jazz Club no tiene rival en el barrio.
Para una noche más informal, Jorge Juan ofrece barras animadas donde empezar o terminar. Sea cual sea tu elección, fíjate en dos detalles, que el hielo esté bien trabajado y que el bartender te haga preguntas antes de servir.
Y no descartes encadenar dos. Empezar con un clásico en una barra tranquila y terminar con música en otra es una forma estupenda de conocer el barrio en una sola noche, aprovechando que las distancias son cortas.
El ambiente, lo que distingue cada barra
Más allá de la copa, lo que se recuerda es la atmósfera. Dry Martini juega la carta de la elegancia serena, con luz cálida y conversación a media voz, ideal para una cita o una charla larga.
The Jungle Jazz Club apuesta por lo contrario, el envoltorio y el espectáculo, con su decorado vegetal y la música en directo marcando el ritmo de la noche. Y las barras de Jorge Juan ofrecen un punto medio, animadas pero sin estridencias, perfectas para empezar la velada con buen pie.
Cómo convertirlo en una noche redonda
Una copa de autor luce más como final de un buen plan. Cena primero en alguno de los restaurantes de Jorge Juan y cruza después a la barra, que todo queda a un paseo.
También funciona como recompensa. Después de, una copa bien servida es el cierre perfecto, sin prisa y con el cuerpo ya relajado.
El barrio facilita encadenar planes. Compras por la tarde, una cena temprana y una última copa caben en el mismo paseo, sin moverse de unas pocas calles entre Serrano, Jorge Juan y Velázquez.
Dato curioso: El nombre de The Jungle Jazz Club rinde homenaje al Jungle Style, la etiqueta que en los años 20 describía la música de la orquesta de Duke Ellington, con influencias latinas y aire tropical.
Cómo planear tu noche de cócteles
Decide primero el ambiente y después la barra. Para empezar tranquilo, reserva en Dry Martini y pide un clásico bien hecho. Para una noche con música, ve a The Jungle Jazz Club a partir de las ocho. Para algo más informal, prueba las barras de Jorge Juan. Calcula entre 10 y 18 euros por copa, reserva en las más solicitadas y deja que el bartender te guíe según tu gusto. Y si la copa es el final de una cena en el barrio, mejor aún. Bien elegida, la coctelería de autor en el Barrio de Salamanca convierte una salida cualquiera en una noche para recordar.
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